miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Verdadero Evangelio

¿QUÉ PASARÁ CONTIGO CUANDO MUERAS?
La Biblia dice que después de la muerte, Dios ha decretado un día en que los toda la gente serán juzgada (Hebreos 9:27). En aquél día, “Él vendrá a juzgar la tierra; juzgará al mundo con justicia” (Salmos 96:13). “Juzgará todos los secretos de los hombres” (Romanos. 2:16) y “traerá toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo” (Eclesiastés 12:14).

EN EL JUICIO DE DIOS. . . 
“Serán reunidas delante de Él todas las naciones; y Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de los cabritos” (Mateo 25:32). Dios pagará a todos “conforme a sus obras” (Romanos 2:6), y “los que hicieron lo bueno volverán a vivir, y estarán con Dios para siempre; pero los que hicieron lo malo, resucitarán para ser condenados” y destruidos (Juan 5:29).

ALGUNOS IRÁN CIELO. . . 
“Dios habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni lamento, ni dolor; porque las primeras pasaron” (Apocalipsis 21:4). Los justos verán su rostro; Dios los iluminará por siempre, y ellos reinarán para siempre con Él (Apocalipsis 22:4).

OTROS IRÁN Al INFIERNO. . . 
Los malvados arderán en fuego que nunca se apagará (Isaías 1:28-31; 34:9-10; Mat. 3:12; 25:41). Habrá “vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2) y allí serán atormentados por los siglos de los siglos; no tendrán reposo, ni de día ni de noche (Apocalipsis 14:9-10; 20:14-15) y “el gusano de ellos nunca morirá” (Marcos 9:43-49).   

NECESITAMOS A DIOS
No podemos salvarnos a nosotros mismos ni arreglar nuestra vida solos. Aunque hiciéramos cosas buenas y tratáramos de compensar el mal que hemos hecho, seguiríamos siendo culpables en el Juicio de Dios, porque hemos quebrantado la Ley de Dios. No podemos comprar el cielo con nuestras propias obras (Efesios 2:9). Nuestras obras malas han ensuciado nuestra vida (Isaías 64:6). 

DIOS QUIERE SALVARNOS
Dios ofrece a todos una oportunidad de ser libres del pecado y escapar el castigo de la condenación. Él “quiere que todos los hombres sean salvados y vengan al pleno conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Timoteo 2:3-5).

DIOS VINO A ESTE MUNDO
Desde tiempos antiguos, Dios anunció a los profetas que enviaría un Mesías para salvarnos. La Biblia dice: “En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho… y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros; y contemplamos su gloria: gloria como del Hijo Unigénito del Padre" (Juan 1:1, 14). Él nació en este mundo en forma humana, por medio de una mujer virgen; fue engendrado por el Espíritu de Dios, y recibió el nombre de JESÚS, “porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” y su nombre significa ‘Dios con nosotros’ (Mateo 1:21-23). “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).

DIOS ES JUSTO
Dios es el Creador y el Dador de Vida (Romanos 1:19-20), y Él tiene derecho a quitarla. Como Dios es amor (1 Juan 4:8.), tal vez creas que pasará por alto todo lo malo que has hecho. Sin embargo, precisamente porque Dios es bueno, Él va a hacer un Juicio Justo. Dios ama la Justicia (Salmos 7:11) y Él no tiene favoritismos, “porque en Dios no hay acepción de personas” (Romanos 2:11). 

CREER  EN  DIOS  NO  ES  SUFICIENTE
Quizá crees en Dios, pero reconocer que Dios existe no es algo que pueda salvarte. Incluso los demonios reconocen que Dios existe (Santiago 2:19). Sólo los que hacen la voluntad de Dios entrarán al cielo (Mateo 7:23). Los que no obedecen a Dios, “sufrirán el castigo de destrucción eterna, excluidos de la presencia de Dios y de la gloria de su poder” (2 Tesalonicenses 8-9). 

DIOS TIENE UN ESTÁNDAR
Los mandamientos de Dios son perfectos, rectos y puros (Salmos 19:1-2). En la Ley que Dios dio a Moisés, Dios declaró lo siguiente:
1. No debes tener otros dioses aparte de mí (Éxodo 20:3)
2. No debes hacerte ídolos; imágenes talladas o estatuas religiosas; no debes honrarlas ni inclinarte a ellas (Éxodo 20:4; 
Deuteronomio 4:15-16; Levíticos 26:1; Hechos 17:28-30).
3. No debes tomar el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7)
4. Guarda un día de descanso para buscar a Dios (Éxodo 20:8) 
5. Honra a tu padre y a tu madre (Éxodo 20:9)
6. No mates (y cualquiera que esté encolerizado contra su prójimo, es culpable de asesinato (Mateo 5:21-22; 1 Juan 3:15).
7. No cometas adulterio (no debes engañar a tu cónyuge) (Éxodo 20:14) (y quien mira a una persona para desearla por su cuerpo, ya adulteró en su corazón (Mateo 5:8).
8. No debes robar (Éxodo 20:15)  
9. No debes mentir (Éxodo 20:9) 
10. "No debes codiciar… (tener celos o envidia) de nada que sea de tu prójimo" (Éxodo 20:17). 



JESÚS PAGÓ POR NUESTRO PECADO
Cristo Jesús, siendo igual a Dios, se hizo hombre, y se humilló a sí mismo, hasta la muerte en la cruz (Filipenses 2:6). La profecía de la Biblia dice que con su sacrificio, Él sufrió el castigo que nosotros merecíamos: “Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Más Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas somos sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada uno por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la maldad de todos nosotros”(Isaías 53:4-6).

DIOS NOS AMA HASTA LA MUERTE
“Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  “Cristo nos amó y se dio a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios” (Efesios 5:2). Jesús derramó su sangre, “habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre” (Hebreos 10:12). 

JESÚS ESTÁ VIVO
Tres días después de ser sepultado, Jesús resucitó y apareció a sus seguidores durante cuarenta días. Antes de ir al Cielo, Él les dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, por todo el mundo, y anuncien las buenas noticias, y  hagan seguidores en todas las naciones, bautizándolos… enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado; y he aquí, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20; Marcos 16:15).

NO HAY EXCUSA
En cada corazón, Dios puso la noción de la eternidad (Eclesiastés 3:11) y escribió una ley moral escrita;  una consciencia que nos da sentido del bien y el mal (Romanos 2:15). Piensa en todo lo malo que has hecho e imagina que todo se muestra en el tribunal de Dios. ¿Podrías defenderte? ¿Serías inocente? La Biblia dice que el día del Juicio, se abrirá un libro que tiene escritas las obras de los humanos, y seremos juzgados conforme a ello (Apocalipsis 20:12-13). Porque “Dios juzgará los secretos de los hombres” (Romanos 2:16).

EL PECADO NOS SEPARA DE DIOS
La Biblia dice que Dios es Santo y puro; en Él no hay oscuridad, ni suciedad (1 Juan 1:5). “Dios hizo al ser humano recto, pero ellos buscaron muchas perversiones” (Ec. 7:29). Al hacer maldad, el ser humano se desvió del Diseño original. Todo hemos pecado y, por eso, merecemos la muerte ante Dios (Romanos 6:23; Ezequiel 18:20). El pecado nos ha separado de Él (Isaías 59:2-4; Romanos 3:23). Cuando pecamos, la maldad nos esclaviza; nos dejamos dominar por ella y perdemos nuestra libertad (Juan 8:34). Y todo el que practica el pecado es del diablo y no conoce a Dios (1 Juan 3:6-8).

LOS INJUSTOS NO IRÁN AL CIELO
La Biblia dice que ninguna persona que practique inmoralidad, idolatría, adulterio, afeminamiento, homosexualidad, robo, avaricia, borracheras, difamación, o estafa podrá entrar al cielo (1 Corintios 6:9-10). De esta forma, “…los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte”  (Apocalipsis 21:7-8)

JESÚS TE CAMBIA LA VIDA
Jesús vivió una vida de pura y perfecta enseñando a los demás a seguir su ejemplo. Sus enseñanzas están escritas en los 4 evangelios de la Biblia (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). 
JESÚS enseñó que Dios quiere darnos una vida nueva (Juan 3:1-21); Él dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí” (Juan 14:6). “Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan abundantemente” (Juan 10:10). “Vengan a mí todos los que estén trabajados y cargados, y yo les daré descanso. Lleven mi yugo sobre ustedes, y  aprendan de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas” (Mateo 11:27-30). “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan8:12).

DIOS NOS LLAMA Al ARREPENTIMIENTO Y A LA SANTIDAD
La Biblia dice que, “aunque antes Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en estos tiempos manda a todos los hombres, en todos los lugares, a que se arrepientan” (Hechos 17:30); “no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).  Dios quiere que vivamos una vida justa y santa (1 Tes. 4:3). Jesús dijo que es necesario “Arrepentirse” (no pecar más, abandonar la maldad y cambien nuestra manera de pensar y de vivir) “y creer en el Evangelio” (tener fe en el mensaje de Dios) (Marcos 1:15), y recibiremos el Espíritu Santo, que nos guiará hacia Él. La Biblia dice: “Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. . . limpien sus manos. . . purifiquen sus corazones” (Santiago 4:8).  Si tú le sigues, “El irá ante ti, no te dejará, ni te desamparará” (Dt. 31:8). Busca a Dios (Isaías 55:6).

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